Los segundos no avanzan. Las manecillas del reloj han olvidado cómo moverse. Me afano en quitar el descorchado pinta uñas rosa que derramé semanas atrás sobre la mesa, mientras un escuadrón compuesto por libros de texto, apuntes, y material escolar me miran con desaprobación desde el escritorio.
Soy consciente, perder el tiempo así sólo va en mi contra. Me sé muy bien el discursito de "nosotros ya tenemos nuestra vida hecha..."
Sobresalto al oír la puerta abriéndose. Disimular es inevitable... Me ha visto. Prefiere ignorarlo. Se lo agradezco.. Miro una vez más el reloj. Una hora, y todo habrá acabado... Una hora... Toda una eternidad si tu única compañía son los apuntes de historia...
Lo que escribimos es lo único que quedará de nosotros.
jueves, 10 de enero de 2013
martes, 8 de enero de 2013
ÉL
Ayer hablamos. Hacía mucho tiempo que no hablábamos, y se me
dispararon las ñoñerías propias de las enamoradas, aunque he de reconocer, y no
por ello soy menos modesta, que mis cursiladas acaban siendo algo productivo;
una canción, un texto, un poema, un diálogo…
Hacía mucho que su risa no fluía por mis oídos, casi había
olvidado cómo sonaba su voz al natural, casi había olvidado lo bien que me
sentía hablando con él. Es reparador mantener una conversación juntos, aún no
sé cómo, pero siempre consigue mitigar mis dudas, mis temores, coloquialmente
hablando; mis rayadas.
Temía haberlo perdido, tenía que asegurarme de que seguía
ahí… Qué alegría más grande descubrir que así era. Por fin, y tras unas semanas
en mi interior, el nudo de mi estómago decidió aflojarse.
Debería despertarme más a menudo de la siesta con el valor
suficiente para reclamar su presencia en mi vida… Jajajaja no, es broma, hablar
con él es algo que no cansa jamás, por muchas horas que compartamos nunca es
suficiente, pero ambos, él sobretodo, tenemos obligaciones, deberes, y
compromisos, no puedo olvidarme del mundo sólo porque mi mundo tenga nombre. Es
apuesto y considerado, dicho sea de paso. Muy bromista, una gran virtud que
consigue quitarle peso y gravedad a esos problemillas que se nos puedan
presentar. Él siempre pensando en hacerme sonreír, siempre tiene en mente el
desafío de llevar el lunar que se posa sobre mi labio superior hasta el
infinito, y siempre lo consigue… ¿Cuál será su secreto?
¿Cómo puede ser tan completo? Tiene la inocencia, la bondad
y la travesura de un niño, la madurez y la intuición de un adulto, la sabiduría
de un anciano, y las hormonas de un adolescente. Es soñador como el que más,
pero siempre con un pie bien afianzado en el suelo, siempre consciente de lo
que entraña dejarse evadir, siempre recordándome lo importante que es
permanecer en la Realidad. De alguna manera, siempre está conmigo, y eso me da
fuerzas. Sólo pensar en él es ya por sí un gran punto de apoyo. No me puedo
permitir perderle.
Perdóname..
¿Los errores tienen solución? ¿Hay redención después de un
desliz? ¿La hay? Espero que sí… No sé si he saldado mi deuda en compensación
por el daño inflingido, si no es así… No quiero pararme a pensar en cuál será
mi castigo, porque la respuesta es, para mi, imposible de asimilar… Plantearme
siquiera la posibilidad de perderte es de por sí dolorosísima, no quiero
imaginar el desgarro que sufriré si semejante castigo llega a culminarse.
Sé que no he obrado justamente. Sé que, tal vez, merezco
dolor, hacer mella en mi. El dolor de imaginar las duras palabras que puedes
llegar a dedicarme es suficiente… El dolor de amarte tan lejos, de ver cómo con
un suspiro puedes desvanecerte entre mis dedos, es suficiente… El dolor al
saberme hipócrita y mentirosa, el dolor por haberte fallado, el dolor que
siento ahora mismo, es suficiente… Perdóname si puedes…
Promesas
No voy a decirlo. Sería inútil, tú ya no lo creerías.
Entonces, ¿para qué malgastar saliva? No lo haré, tranquilo, te ahorraré el
pensamiento irónico que cruzaría tu mente, sí, algo así como; “eso ya me lo
dijiste una vez”. No voy a prometerte nada, a ti no. Voy a prometérmelo a mí
misma. Me prometo recuperar esa confianza perdida, por supuesto no con florida
palabrería, qué va, sino con actos, como deberían demostrarse las cosas que
realmente importan, con actos y no con palabras vacías… Me prometo no caer en
los mismos errores contigo, me prometo no darte razones para que desconfíes de
mí.
No puedo pedir nada..
No puedo pedir nada, pero en cambio, anhelo tanto… Acepté
las condiciones; nada de promesas, nada de futuro, nada de seriedad… Es cuanto
tengo, y soy feliz con ello, porque es mejor que nada. Bien es cierto que no me
promete nada, pero ya lo hago yo por él; me prometo a mí misma no caer en los
mismos errores, me prometo esquivar el sufrimiento hasta que sea inevitable
topar con él, me prometo resistirme a perderlo, luchar por él hasta el final,
si bien es cierto, mi lema es NI RETIRADA NI RENDICIÓN, sería hipócrita faltar
a la eterna promesa de cumplirlo.
Madrugada
Madrugada. Las manecillas del reloj galopan hacia las cuatro
y media. Me despierto. La imagen de un rostro baila ante mis aún adormecidos
ojos. De un plumazo me abandona el sueño. Imágenes reales, fotogramas estáticos
de días mejores; recuerdos. Bellos recuerdos. Cálidos abrazos. Anhelos… Añoro
esos días más que nada, deseo su vuelta, su compañía, sus nervios al verme, su
torpeza al intentar darme dos besos, el suspiro ahogado cuando tropieza con mis
labios a medio camino, la repentina seguridad que le invade. Cómo después de
romper esa barrera es capaz de caminar erguido a mi lado, tomarme la mano,
frenarme en medio de la avenida más transitada de la ciudad y besarme como si
no hubiera mañana…
......
Llega la madrugada, con ella mis demonios,
Quieren enamorar hadas, quieren cautivar, melosos,
Cariñosos enredando pensamientos,
Cautelosos, cuidando de esos te quieros
Que lanzas al aire, tan lejos,
Que llegan a mi corazón, y dan de lleno
Como en una diana, ganas el juego.
Distancia entre nuestros brazos, yo te acuno aún así en mi
regazo,
Lágrimas nublan mi vista, dolor, amor, ternura,
Para todo hay cabida, soy un corazón sin fondo,
No hay doblez, no hay aristas.
Sinceridad pura que se entrega en cada visita…
Habitas en mi mente, enraizaste en mi interior,
No conseguiré jamás echarte
Por mucho dolor que inflijas a este tierno corazón.
Kamikace si quieres llamarme,
Te amo puramente, no es sano tal libertinaje.
Llevo las leyes del amor a mi manera,
Juego limpio mi batalla, amar para mi no es condena.
Bendito el día que topé contigo,
Ojalá antes, ojalá siempre, ojalá… Suspiro.
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